“Eterno viajero”, Eduardo Cuadrado 1996. (Tomada de www.fotosdevalladolid.com)
Cualquiera podría pensar que el blog había sido abandonado, al poco tiempo de haber nacido cual tierno infante abandonado en la esclusa de un convento de clausura en el siglo pasado. Pero nada mas lejos de la realidad. La verdad es que sin haber empezado aún las vacaciones, me estoy hartando de viajar. Por trabajo, eso es cierto, pero no cabe duda de que, siempre queda algún mínimo ratito para dar un paseo y conocer un poco el sitio donde me encuentro. Estuve primero en Madrid, recordando viejos tiempos y retomando el trabajo que nunca debí dejar, luego en Zaragoza, Cádiz, Almería, y varios destinos distintos en la provincia de Huelva. Teniendo en cuenta que son destinos laborales, no me puedo quejar. Un baño en la Caleta, una puesta de sol en Ayamonte, una tarde en la playa de Vera, auténticos lujos.
El caso es que durante estos días, he estado a punto de escribir alguna entrada aunque al final desistí. Los temas que quería abordar, (y que terminaré abordando) eran demasiado complejos para el tiempo del que disponía. La subida del paro y la puesta en libertad del etarra no arrepentido eran los más importantes. Tendrán su momento, pero sigo preparando más viajes y van a tener que esperar. El tema del carnicero etarra es algo que no pienso dejar para muy tarde, porque me preocupa bastante y ha suscitado en mí cierto debate interno.
Prometo escribir un par de entradas antes de irme de verdad de vacaciones, que será si Dios quiere, el viernes que viene. Se me quedarán seguro un montón de cosas por hacer y gente con la que estar por culpa de que se me eche el tiempo encima. Pocos días, y mucho que hacer. (entre otras cosas, creo que tendré que volver a Zaragoza). Aún así, me resisto a colgar el cartel de “cerrado por vacaciones” tan típico en estas fechas estivales.
