
La última vez que alguién me vió leyendo este libro, (concretamente el domingo pasado) me acusó de friki. Puede ser que incluso yo mismo hubiera repetido tal acusación, si hace diez años me encuentro a alguien en cualquier playa o piscina de cualquier parte leyendo los diálogos de Platón.
La verdad es que no entiendo muy bien el porqué compré este libro. Fué en la Feria del Libro de La Antilla, en Huelva, hace años. Quizás fué una vuelta a los orígenes, quizás fué porque dicen que la Física y la Filosofía en realidad son la misma ciencia (por cierto, aseveración con la que cada vez estoy más de acuerdo). El caso es que leer a Platón hoy día es una experiencia apasionante, por varias razones:
Pone a Sócrates, su protagonista, como uno de los mayores tocacojones de la Historia de la Humanidad, por la forma de plantear los debates, y guiar las respuestas de sus interlocutores. Te hace normalmente esbozar una sonrisa a quienes amamos la ironía y el sarcasmo.
A pesar de lo anterior, plantea unas reflexiones que pese al tiempo que pasaron desde que fueron formuladas por primera vez, no han perdido la etiqueta de “la más rabiosa actualidad”. Muchos de los diálogos y planteamientos de Sócrates, son absolutamente utilizables en nuestros días y es de esos libros que invita a pensar cuando se cierran.
Una buena opción para estos días de verano.